
Amigos para toda la vida. Esa persona con la que te tropiezas un dÃa y compartes tus gustos y tus locuras. Te rindes ante los encantos que te faltan a ti y resultáis ser el complemento perfecto. Amistad es ese sentimiento que nos hace más bondadosos, porque damos todo sin esperar nada a cambio. Y confiamos hasta la saciedad, aún teniendo miedo a ser traicionados.

Desde la niñez juntos. Jugando en el colegio, en el parque, evolucionando por la vida, creciendo en uno junto al otro. Nadie imaginaba que un buen dÃa, un traslado de ciudad pudiese romper vuestra amistad. El mismo dÃa que te lo dijo, saliste en estampida, mintiendo sobre no sé que, que tenÃas que hacer. Falso. El dolor era tal que no podÃas mostrárselo.

Dos años trabajando. Y llega la crisis y te lleva al paro. Puede que no fuese el trabajo de tu vida, que en el fondo estos meses te vengan bien para conseguir un hueco en tu mundo laboral… Puede que lo que más te duela sea tener que despedirte de ese grupo de gente que ha pasado a ser algo fundamental a lo largo de la jornada laboral. Un grupo de gente que se ha convertido en amistad. Tu mayor temor es saber despedirte sin demasiada melancolÃa, pero ¿cómo se hace?


