
Menudo chasco te llevaste ayer. Ibas paseando con una gran amiga tuya y de pronto, al girar la cabeza, ahà estaba él. Paseaba junto a una mujer y dos niños. En un primer momento y ante tu shock, pensaste que podÃa ser su hermana, que no era posible ese terrible engaño. Pero en un lance del juego uno de los niños le llamó ‘papá’ y el mundo se te vino abajo. Tu amiga no entendió tu reacción, te fuiste de allà corriendo. Ahora estás en tu cama, llorando, el teléfono no para de sonar, es él, y tú no sabes que hacer. ¿Te has planteado que quizá esté separado? Disculpa, es cierto, también viste un tierno beso entre ambos. ¿Necesitas llorar? ¿Cuántos dÃas? ¿Una semana? ¡Hazlo! Pero a la vuelta de ese torbellino de tristeza y lágrimas deberás afrontar la realidad y continuar caminando.

Ayer me senté frente al ordenador. Me di cuenta que el amor a golpe de teclado también es posible. Ya no hay fronteras ni lÃmites. Puede que al otro lado de la pantalla cupido sea americano, australiano u oriental. Los sentimientos flotan en la red. El sentimiento más puro se ha vuelto universal. Ya era hora.

